jueves, 31 de marzo de 2011

Iván y Ricardo

Un juez de Valencia decidirá sobre la paternidad de los gemelos que un matrimonio homosexual valenciano tuvo a través de gestación subrogada (lo que coloquialmente se conoce como vientre de alquiler) en Los Ángeles (EE UU). Los niños fueron inscritos gracias a una resolución de hace un año de la Dirección General de Registros y Notariado, porque "siempre es preferible proceder a dicha inscripción en nombre del interés superior del menor". Pero la propia Fiscalía del Registro ha decidido recurrirla para ver si había fraude documental, ya que en los papeles presentados no figuraba ninguna madre (lo que es legal en EE UU, pero no en España) según un portavoz del Ministerio de Justicia.
La noticia ha caído como una bomba en la pareja. Uno de los hombres, José (nombre ficticio), no puede ocultar su indignación. "No vamos a aceptar lo que nos proponen [que uno figure como padre biológico y el otro adopte], porque sería rebajar la protección de los niños", al menos durante el tiempo que tarde en tramitarse la adopción. "Estamos dispuestos a llegar al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo por violar los derechos de nuestros hijos forzando filiaciones diferentes según el país de que se trate (serían hijos de los dos en EE UU y Reino Unido, pero sólo de uno en España)".
La historia de este pulso empezó hace 15 meses, cuando nacieron los hijos del matrimonio de Valencia. Ellos trataron de inscribirles en el Consulado español en Los Ángeles. La respuesta fue negativa, porque la oficina diplomática entendió que no se ajustaba a derecho, y la practica de pagar a una mujer para que lleve a término un embarazo y luego renuncie al niño es legal en algunas partes de EE UU, pero no en España. Por eso, a juicio del consulado, procedía la inscripción sólo a uno de los hombres y, en todo caso, tramitar después una adopción por el cónyuge.
Pero la pareja llegó a España con sus hijos, y consiguió una resolución de la anterior directora de Registros y Notariados, Pilar Blanco-Morales, en la que les permitía figurar a ambos como padres de los niños. Ahora, el ministerio público ha recogido el testigo y ha preparado la demanda por impugnación del registro de los bebés con los dos varones como progenitores. Por lo menos, les van a permitir personarse. Y no les van a pedir prueba alguna -por ejemplo, genética para determinar cuál es el padre biológico de los niños, algo a lo que los padres se niegan-. Simplemente quiere que se valore la legalidad de los documentos.
José y su marido no son los únicos. En Sevilla, Ricardo Lucas no oculta su disgusto. "Seguro que la justicia tiene problemas más importantes que dejar sin padres a un niño", dice. Él y su marido, Iván Vallejo, están juntos desde hace 12 años, y se casaron hace cuatro. Su bebé nació hace ocho meses, y esperaban que la resolución adoptada con el matrimonio valenciano les permitiera regular su situación. "Estamos muy orgullosos de haber sido padres de esta forma. Si hay muchas parejas heterosexuales que registran a sus hijos nacidos por subrogación sin ningún problema, ¿por qué a nosotros nos ponen tantas pegas?", dice.
El proceso no les resultó barato. "Nos hemos gastado unos 60.000 euros, pero compensa", afirma Lucas. Todavía no tienen claro qué van a hacer en el futuro para solventar los papeles del niño. Sólo están convencidos de que es hijo de ambos. "La subrogación es un proceso más simple y generoso de lo que la gente piensa y que dista mucho del vulgarmente llamado vientre de alquiler, término que no nos gusta nada de nada. Se trata de ayuda mutua entre dos familias con la finalidad de dar vida. La madre de nuestro hijo es una mujer felizmente casada, con dos hijos, que trabaja en un aeropuerto muy importante de Chicago, y tiene un salario que triplica el mío", cuenta Lucas. "Lo único que queremos es vivir tranquilos y criar a nuestros hijos. Porque queremos tener más, y ella está dispuesta a ayudarnos con el segundo", añade.
Un juez resolverá la decisión de Registros que aceptó a un matrimonio gay como padres de dos niños - La 'gestación subrogada' está prohibida en España
Un juez de Valencia decidirá sobre la paternidad de los gemelos que un matrimonio homosexual valenciano tuvo a través de gestación subrogada (lo que coloquialmente se conoce como vientre de alquiler) en Los Ángeles (EE UU). Los niños fueron inscritos gracias a una resolución de hace un año de la Dirección General de Registros y Notariado, porque "siempre es preferible proceder a dicha inscripción en nombre del interés superior del menor". Pero la propia Fiscalía del Registro ha decidido recurrirla para ver si había fraude documental, ya que en los papeles presentados no figuraba ninguna madre (lo que es legal en EE UU, pero no en España) según un portavoz del Ministerio de Justicia.
La noticia ha caído como una bomba en la pareja. Uno de los hombres, José (nombre ficticio), no puede ocultar su indignación. "No vamos a aceptar lo que nos proponen [que uno figure como padre biológico y el otro adopte], porque sería rebajar la protección de los niños", al menos durante el tiempo que tarde en tramitarse la adopción. "Estamos dispuestos a llegar al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo por violar los derechos de nuestros hijos forzando filiaciones diferentes según el país de que se trate (serían hijos de los dos en EE UU y Reino Unido, pero sólo de uno en España)".
La historia de este pulso empezó hace 15 meses, cuando nacieron los hijos del matrimonio de Valencia. Ellos trataron de inscribirles en el Consulado español en Los Ángeles. La respuesta fue negativa, porque la oficina diplomática entendió que no se ajustaba a derecho, y la practica de pagar a una mujer para que lleve a término un embarazo y luego renuncie al niño es legal en algunas partes de EE UU, pero no en España. Por eso, a juicio del consulado, procedía la inscripción sólo a uno de los hombres y, en todo caso, tramitar después una adopción por el cónyuge.
Pero la pareja llegó a España con sus hijos, y consiguió una resolución de la anterior directora de Registros y Notariados, Pilar Blanco-Morales, en la que les permitía figurar a ambos como padres de los niños. Ahora, el ministerio público ha recogido el testigo y ha preparado la demanda por impugnación del registro de los bebés con los dos varones como progenitores. Por lo menos, les van a permitir personarse. Y no les van a pedir prueba alguna -por ejemplo, genética para determinar cuál es el padre biológico de los niños, algo a lo que los padres se niegan-. Simplemente quiere que se valore la legalidad de los documentos.
José y su marido no son los únicos. En Sevilla, Ricardo Lucas no oculta su disgusto. "Seguro que la justicia tiene problemas más importantes que dejar sin padres a un niño", dice. Él y su marido, Iván Vallejo, están juntos desde hace 12 años, y se casaron hace cuatro. Su bebé nació hace ocho meses, y esperaban que la resolución adoptada con el matrimonio valenciano les permitiera regular su situación. "Estamos muy orgullosos de haber sido padres de esta forma. Si hay muchas parejas heterosexuales que registran a sus hijos nacidos por subrogación sin ningún problema, ¿por qué a nosotros nos ponen tantas pegas?", dice.
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El proceso no les resultó barato. "Nos hemos gastado unos 60.000 euros, pero compensa", afirma Lucas. Todavía no tienen claro qué van a hacer en el futuro para solventar los papeles del niño. Sólo están convencidos de que es hijo de ambos. "La subrogación es un proceso más simple y generoso de lo que la gente piensa y que dista mucho del vulgarmente llamado vientre de alquiler, término que no nos gusta nada de nada. Se trata de ayuda mutua entre dos familias con la finalidad de dar vida. La madre de nuestro hijo es una mujer felizmente casada, con dos hijos, que trabaja en un aeropuerto muy importante de Chicago, y tiene un salario que triplica el mío", cuenta Lucas. "Lo único que queremos es vivir tranquilos y criar a nuestros hijos. Porque queremos tener más, y ella está dispuesta a ayudarnos con el segundo", añade.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Melissa y Rosemary

Esta semana la pareja de lesbianas Melissa Keevers, de 27 años, y Rosemary Nolan, de 22, han anunciado que en enero nacieron sus quintillizos en Brisbane (Queensland, Australia). Una feliz noticia que tiene un contrapunto amargo: por el momento, Nolan no podrá figurar como madre legal de los pequeños, al impedirlo la legislación del estado de Queensland.
El nacimiento de los cinco hijos (de nombres Charlie, Noah, Eireann, Evie y Abby) se produjo por cesárea. Se trata  de un caso excepcional, dado que la madre gestante, Melissa Keevers, se sometió a inseminación artificial con esperma de un donante anónimo en Estados Unidos, pero no la fecundación in vitro (que sí hace más probables las gestaciones múltiples).
La pareja ya tenía una niña de 18 meses, Lilly, también concebida mediante inseminación artificial. Ante las previsibles dificultades económicas que una familia tan extensa les supondrá a partir de ahora, las dos mujeres han puesto en marcha una página web, “2 Ladies, 6 Babies” a través de la cual es posible ayudarlas económicamente.
Queensland es uno de los estados de Australia más atrasados en lo que se refiere al reconocimiento de derechos a las parejas del mismo sexo. No permite la celebración de uniones civiles ni el registro de parejas de hecho (aunque de facto sí les reconoce algunos derechos) ni tampoco permite a gays y lesbianas la adopción de los hijos de su pareja (algo que sí es posible en otros territorios de Australia, como Nueva Gales del Sur, Australia Occidental o Tasmania, además de en la capital federal).
En Australia Occidental o en la capital, de hecho, las parejas de lesbianas que recurren a reproducción asistida ni siquiera necesitan recurrir a la adopción, ya que a ambas se las considera madres a todos los efectos desde el primer momento.

sábado, 26 de marzo de 2011

Marcela, mamá de Alvaro


Esta no es precisamente una historia sobre padres gay sino sobre una mamá de un hijo gay, pero debido a la sensibilidad de sus palabras nos parecio agradable el compartirla.

Mi historia de mama de Álvaro, mi hijo gay... es simple... ya que yo, soy una persona muy pragmática y siempre tuve las cosas muy claras... Desde muy chico, Álvaro, tuvo gustos diferentes a sus pares... pero eso a veces no quiere decir nada... yo dejaba fluir la vida naturalmente... 

Dudas siempre hubo, pero de mi parte afrontadas  con tranquilidad, enfocada en la felicidad de mi hijo... por eso cuando se confirma lo de su sexualidad, fue como un alivio, porque yo deseaba que él se sintiera libre "SIENDO"... Pase  por todo tipo de sentimientos...

Miedos? Los miedos que puede tener una madre por la seguridad de su hijo, así los vivía... Miedo a que sufra por no ser aceptado... pero también estaba segura que si yo le mostraba que para mí y su familia su condición era algo natural, como lo que realmente considero que es, a él le iba a ser más fácil todo...

Dolores? Si los  momentos más difíciles fueron los vividos, entre los 12 y 15 años... cuando el volvía del cole... siempre estaba solo, no tenía amigos... en casa..., solo alguna llamada misteriosa del algún noviecito no blanqueado... cargadas... soledades...Un día, con la ayuda de mi hermano abordamos el tema y el nos dijo que realmente era gay... ahí me sentí realmente feliz...

El después que se sintió aceptado tuvo un cambio rotundo en su personalidad. Estaba alegre, compartía vivencia... era FELIZ!!! Tenía en ese momento 15 años... Yo estaba  plena, orgullosa de que mi hijo se animara a vivir como sentía, y pensé le transmití bien el mensaje de la vida... 

De apoco fue trayendo amigovios, hasta hoy que está en pareja, hace un año con Johnny. Hacen la vida normal de una pareja de novios, se quedan a dormir en casa, comparten reuniones con mi amigas, con mi familia, todo naturalmente... hasta cuando aparece algún amorío mío -yo estoy separada hace doce años- lo primero que le pregunto a un hombre que quiera vincularse conmigo, es que opina de la homosexualidad... ya que su respuesta es condicionante para seguir al lado de esa persona o no... Parece terminante, pero con ese tema no tengo medias tintas. Somos muy felices todos los días de nuestras vidas...  y Álvaro siempre me dice, maaaa!!!! yo voy a ser papa, vos despreocupate que yo voy a formar una familia... 

sábado, 19 de febrero de 2011

Nosotros

Qué difícil es tratar de explicar algo que sin embargo, está tan claro dentro de nuestros sentimientos. Llevar a palabras años de sueños y esperanzas, e intentar compartir con otras personas estas sensaciones.
Somos una pareja gay desde hace casi 20 años ya. Nos conocimos en julio de 1992, cuando teníamos 22 y 29 años y algunas pocas cosas vividas. Gustavo, es el segundo de cuatro hermanos de una familia cristiana bastante tradicional y convencional y yo, Fabián, también el segundo y último de una típica familia judía de Argentina. Padres y madres,  abuelas y abuelos, primos y tíos por todos lados. 3 sobrinas para mi, 1 para Gustavo y otros 2 en camino…  Nos fuimos conociendo lentamente. Yo tengo que declarar  que la noche en que lo conocí, quede fascinado con la belleza de Gustavo y mi único objetivo era poder llevármelo a la cama, cosa que no resultó ni tan fácil ni tan rápido como esperaba... No tenía esperanzas o expectativas en encontrar el amor junto a él ya que venía de una experiencia de pareja de 5 años con otra persona de la cual había estado profundamente enamorado y con la cual seguía intensamente ligado en mis sentimientos.
Pero este chico, de pronto, era como un soplo de vitalidad en ese proceso de olvido de esa otra persona que tanto amé y por la que tanto sufrí. Joven, bello, suave, con una sonrisa gigante y hermosa, se me presentaba frente a mí tendiéndome una cerveza.
Con gusto me interesé  por la cerveza y por la piel que la acompañaba teniendo la única y exclusiva idea  del sexo y el placer. Pero resulta que el muy borreguín con su inexperiencia no era tan fácil de secuestrar y conducir a la cama. Sus propios temores, sus propias inseguridades lo convertían en una pieza no tan fácil.
Quedamos en volver a vernos al día siguiente para ir al cine y a tomar un café para poder saber un poco más el uno del otro. Y así fue el comienzo...